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Ser ‘pilos’ en Santander les cambió la vida

1.097 graduados del departamento se ganaron una beca para ir a la universidad. Son los beneficiaros del programa ‘Ser pilo paga’. Un estudiante de Curití con discapacidad y un joven del barrio La Cumbre, que dejó de ir al colegio por tres años, cuentan cómo se convirtieron en ‘pilos’.

 

La vida de Cristian Eduardo Beltrán Velázquez, un joven de 17 años, no ha sido fácil. Desde pequeño supo que para estudiar debía esforzarse, ya que a diario caminaba para su escuela rural ubicada en Curití, Santander, media hora de ida y otra media de regreso.
 
A los 10 años, tras presentar aparentes “crisis de nervios”, descubrieron que una parte de su cerebro no coordinaba bien el miembro superior izquierdo, lo que le dificulta caminar y afecta su motricidad fina, como dibujar o escribir.
 
“Debido a esto desarrollé una capacidad para memorizar, porque había profesores que me esperaban cuando realizaban dictados y otros que no. Por ejemplo, yo muchas veces terminaba hasta cinco minutos después que los demás pero me grababa todo lo que el profesor iba diciendo y lo copiaba completo”.
 
Si bien su condición fue un motivo para exigirse y destacarse, también lo fue para que sufriera matoneo por parte de sus compañeros de colegio, así como depresión por no poder jugar o practicar cualquier deporte. Pero nada detuvo a Cristian, quien a punta de vender dulces logró comprarse hasta un vaca y vender quesos de tienda en tienda para ayudarles a sus padres.
 
Todo este bagaje, quizás más acelerado y difícil de lo común para un joven de su edad, hizo que Cristian se convirtiera en un estudiante ‘pilo’ y en las Pruebas Saber 11 logró obtener 335 puntos y ocupar el puesto 38 a nivel nacional.
 
Pero  jamás pensó que haber tenido unas buenas pruebas fuera suficiente para lograr el sueño de estudiar Comunicación social en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab. La institución queda a más de tres horas de su casa en Curití y la carrera tiene un costo semestral cercano a los $5 millones, una cifra imposible para él y su familia.
 
“Era un sueño que yo tenía, pero hasta que no supe que me había ganado la beca era un sueño frustrado, imposible”, relata Cristian. Él es uno de los 1.097 estudiantes beneficiados por el programa del Gobierno ‘Ser Pilo Paga’. Este programa beneficia a jóvenes que obtuvieron más de 310 puntos en las pruebas Saber 11, estuvieran registrados en los niveles 1 y 2 del Sisbén y se inscribieran en una universidad con acreditación de alta calidad.
 
La universidad, contrario a lo que él en algún momento pensó, lo ha acogido sin ningún tipo de discriminación. Del programa ‘Ser Pilo’ Beltrán recibe, cada dos meses durante el semestre, por venir de otro municipio diferente a donde estudia, $1’280.000, con el que paga el cupo universitario, copias, libros y transporte.
 
“Para los que quieren estudiar una carrera universitaria pero lo ven imposible por falta de recursos, lo que les digo es que la única discapacidad del ser humano está en la mente: uno es el que les pone límite a los sueños. A los que no quieren estudiar… les recomiendo que descubran sus talentos y los pongan al servicio de la comunidad”, concluye de manera fluida, y casi como un discurso, el ‘piloso’ Cristian.
 
Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/320219-ser-pilos-en-santander-les-cambio-la-vida.
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